Capítulo 3: — La Guerra
Carcelaria —
En el desierto
de Hyrule, el Rey de los Ladrones Gerudo, Ganondorf, se
encontró con las viejas leyendas de la Trifuerza
durante sus investigaciones de magia. Las historias contaban
del gran poder que sería otorgado a aquel que poseyera
la reliquia sagrada.
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(En
un reino más allá de la vista
el cielo brilla dorado, no azul,
ahí, el poder de la Trifuerza
hará los sueños de los mortales realidad)
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Otra pequeña
conocida leyenda estaba intrigando especialmente al gerudo.
Mostraba los detalles de cómo ganar acceso al Reino
Sagrado. De acuerdo con la historia, existían tres
piedras espirituales que eran parte del rompecabezas que
revelaba el Reino Sagrado. Leyó con gran interés
que las piedras estaban en manos de los Kokiri, los Goron
y los Zora. Pero a pesar de que estas eran esenciales para
abrir la puerta al Reino Sagrado, había un objeto
que era sumamente necesario, y esa era “La ocarina
del tiempo”.
Siguiendo
la leyenda, este mágico instrumento había
sido transmitido por la familia real de Hyrule. Equipado
con este preciado mapa, Ganondorf puso en marcha sus planes.
Con sus malvados aliados, cabalgó desde el desierto,
con la intención de usar sus propios poderes místicos
y la fuerza de sus brazos para robar las Piedras Espirituales
a sus dueños. Creyó que sería fácil
intimidar a los Gorrón y a los Zora para que les
diera las piedras, por lo debilitados que debían
estar por la guerra civil en Hyrule. Y también creyó
que sería sencillo destruir al Árbol guardián
de los Kokiri y reclamar su piedra.
Con las
piedras finalmente en sus manos, entonces usaría
artimañas para obtener la llave final al Reino Sagrado.
Su próxima audiencia con el rey de Hyrule sería
la perfecta oportunidad de infiltrarse en el castillo de
Hyrule. Una vez dentro, se daría cuenta de que miembro
de la familia poseía la ocarina.
Juró
que haría cualquier cosa para obtener la ocarina,
matar a su dueño si era necesario, aún si
la dueña era la joven hija del rey, la princesa Zelda.
Mientras
tanto, un niño muy especial llamado Link crecía
en el bosque Kokiri. A pesar de que todos los niños
Kokiri –o niños del bosque como eran llamados—tenían
su propia hada guardiana, él no había recibido
la suya. Aún con 10 años de edad, el joven
Link estaba a punto de verse envuelto en una aventura épica
que resultaría en un gran bien para la gente de Hyrule.
La heroica
misión de Link no comenzó por todo lo alto,
porque Ganondorf fue capaz de engañarlo para abrir
la puerta sellada por Rauru en el Templo de la Luz. En vez
de juntar las Piedras espirituales por sí mismo,
Ganondorf observó desde lo lejos como el pequeño
viajó a ciudad Gorrón y el reino de los Zora,
arriesgando su vida para ayudar a los habitantes que ahí
se encontraban en problemas.
Link creyó
que ayudaba a la princesa Zelda a proteger la sagrada Trifuerza
recolectando las piedras espirituales, pero después
de haber juntado las tres joyas mágicas se encontró
ante una desafortunada sorpresa. Al acercarse al castillo
Link pudo observar como la escolta personal de Zelda, Impa,
salía rápidamente prisa llevando a Zelda a
un lugar seguro.
Eran perseguidas
por Ganondorf, pero justo antes de que desaparecieran, Zelda
lanzó la Ocarina del Tiempo en el foso del castillo
donde link se sumergió para recuperarla. Entonces
Link tenía todo lo necesario para entrar al Reino
Sagrado. Se apresuró al interior del Templo del Tiempo
y sacó la Espada Maestra de su pedestal.
La última
cosa que Link recordaba era haber abierto la puerta al Reino
Sagrado y ver como Ganondorf salía de las sombras
y ponía sus contaminadas manos en la Trifuerza. Link
no lo presenció del todo, Ganondorf explotó
el poder de la Trifuerza y se coronó así mismo
como “El Rey de la Maldad”. Con mano dura, transformó
el hermoso paisaje de Hyrule en un árido y desastroso
lugar. Tristemente, incluso la Tierra Dorada en el Reino
Sagrado fue arrebatado de su belleza, no tomó mucho
para que este territorio caído fuera conocido como
"El Mundo de la Oscuridad".
Cuando Link
abrió sus ojos, inmediatamente sintió que
algo estaba diferente. Él estaba en la Cámara
de los Sabios, ante Rauru, el sabio del Templo de la Luz.
Él le explicó a Link que en realidad él
era el Héroe del Tiempo,pero que cuando sacó
la espada de su pedestal, era muy joven para asumir esa
responsabilidad.
Su espíritu
había sido resguardado en el templo por siete años
hasta que pudiera empuñar la Espada Maestra y disipar
el mal de Hyrule. Link tocó su cara y miró
sus manos, ya no era un niño pequeño, se había
vuelto un hombre.
Con el auxilio
de Sheik, protector de Hyrule, Rauru explicó a Link
que era su destino como el Héroe del Tiempo reunir
el poder de los Sabios y sellar a Ganondorf en el Mundo
de la Oscuridad que él mismo había creado,
para siempre. Link aceptó su destino, y se esforzó
sin descanso para alcanzar su objetivo. Mientras conseguía
el poder de los Sabios, perfeccionó sus técnicas
de batalla y como viajar a través del tiempo para
visitar de nuevo el Hyrule que existió cuando era
joven.
Link
eventualmente consiguió entrar a la guarida de Ganondorf,
y retó al oscuro emperador en una batalla final.
Durante el forcejeo ocurrido, el retorcido uso del poder
de la Trifuerza por parte de Ganondorf lo transformó
en “Ganon”, el verdadero Rey del Mal. Al final,
Link compensó su error de la juventud derrotando
a Ganon. La magia de los siete Sabios fue usada entonces
para sellar a Ganon dentro del sombrío paraje del
Mundo de la Oscuridad.
Después
de asegurarse que la Princesa Zelda se encontrará
a salvo y de vuelta en el Castillo de Hyrule. Link viajó
una vez más al pasado. Esta no sería la última
vez que pondría sus ojos sobre la figura de Ganon,
Rey del Mal.