Este mensaje fue modificado por última vez en: 03-19-2012 08:29 PM por nayru_farore
El reloj marcaba las 10 AM, todo seguía su curso normal; y una joven corría rápidamente por haber perdido la noción del tiempo. Con una mochila a sus espaldas y una posible espada que se dejaba ver entre sus manos, trataba de hacer que sus piernas dieran lo mejor de sí; hasta que finalmente entro en un edificio de más o menos veinte pisos.
Tomo el ascensor y entro con prisa en una habitación del quinto piso
-¡Otra vez tarde Amber!-gruño la maestra al verla
-Perdón, esque perdí el autobús que tenía que tomar y el siguiente se demoró más de la cuenta- se excusó exhausta, sabiendo que el real motivo de su retraso fue una charla con un joven de su escuela que llamaba su atención desde hacía tiempo
-Está bien, entra y saca tu espada
-Enterado- rio e hizo una seña simulando a un pelotón del ejercito
-Y quítate esos enormes audífonos- refuto la joven maestra con las manos en la cadera en señal de autoridad
-Sí, sí, ya se… ya lo sé…
Amber se quitó la mochila y los audífonos; amarro sus castaños cabellos (enmarañados por la pequeña carrera) en una graciosa cola de caballo; bebió un poco de agua para calmar el cansancio y prosiguió a prepararse para su clase
-Bien, ¿estas mejor?- sonrió su tutora tocando el hombro de su aprendiz
-Si srta. Baileys, lista y dispuesta
-Excelente, comencemos…
La maestra comenzó con la rutina de entrenamiento; primero el calentamiento y luego la práctica. Comenzó con el bloqueo, luego el ataque y la prueba con obstáculos; luego los ejercicios de concentración y finalmente un duelo de practica
-¡Atácame Amber!, no te retengas
-Ok, ok; esque no quiero hacerle daño…– respondió mientras movía la espada con agilidad
-Yo te inicie niña, no te adelantes a los hechos- la miro con una sonrisa dibujada en el rostro mientras casi ganaba por una estocada
Era un duelo muy ágil, ninguna cedía con facilidad; la maestra atacaba por la derecha y su estudiante ya la esperaba con anticipación; luego por la izquierda; de frente; y en diagonal hasta que Amber dio una estocada desde abajo que su mentora no pudo evitar. La satisfacción de Amber fue tal que no logro evitar soltar una leve risa.
-Me has ganado- la maestra se detuvo
-…-la estudiante no dijo nada, solo jadeaba
-Creo que ya estas lista
-¿Lista para qué? – se asustó, esperaba cualquier cosa de su exigente compañera
-En unos meses son las olimpiadas, y creo que tienes muchas posibilidades de traer a casa una medalla
-¿De veras?, wow; pero, no sé si de verdad estoy preparada, ¡Que nervios!
-Claro que si niña, tienes potencial; es más- camino hacia su estante- yo quería darte esto; aunque me heces mucho enojar te tengo mucho aprecio- le mostro una bella espada con una fina hoja y una bella empuñadura- ha pasado en mi familia varios años; aun asi quiero que la conserves
-¡Esta bellísima!, ¿está segura de esto?- sus ojos se iluminaron al ver la imponente arma
-Es tuya- sonrió con una cálida mirada
-Gracias- abrazo fuerte a su maestra- la cuidare con cariño y no la perderé ni la romperé; lo juro
-Eso espero…pero, aun no me respondes, ¿Te inscribo a las olimpiadas?
-……..-dudo un par de segundos, las emociones que sentía eran muchas-… Bueno, esa bien
-Lo sabía-rio con malicia- bien, puedes irte, es todo por hoy; mañana podemos hacer los trámites de la inscripción
-Ok, no vemos Srta. Baileys
-¡Y no llegues tarde!- exclamo cuando ella se alejaba
Amber salió del edificio y sintió que su celular vibraba en su pantalón, al sacarlo vio que era su amiga Diana, quien por cierto no prestaba mucho interés en los logros que su amiga pudiese obtener gracias a sus dotes con la espada pero curiosamente, sí se empeñaba en que ella encontrase un novio
-¿Diana?
-Amber, amiga, hoy es el cumpleaños de Libby y lo celebrara en grande
-Qué bueno, bien por ella (¿?)…- no supo que responder, no se le ocurria nada porque estaba preocupada de no chocar con alguien en la calle
-Quiere que vallas tontita, para eso te llamo; es esta noche…y Greg estará ahí- exclamo con un tono de convencimiento
-No puedo, mañana tengo que entrenar y debo levantarme temprano…Además, ¿para qué? Si esta mañana estuve hablando con el - dijo con el afán de crear controversia
-¿Cómo?, ¡no me habías dicho!...
- Bueno, no te escucho- fingió sonriente mientras oía los cómicos balbuceos de su amiga- será para la próxima, adiós; mándale mis saludos y disculpas a Libby
Amber estaba muy feliz y ocupada como para ir a una fría fiesta llena de alcohol y chicos en busca de aventurillas de una noche (o al menos eso pensaba ella), así que se fue a su casa. Ya en su habitación, puso la música; desenvaino su nueva espada y se sentó frente a la ventana “¡Esta magnífica!, me gustaría verla en acción” se decía a si misma mientras la observaba con detenimiento.
Desvió la vista para ver el horizonte pero su sorpresa fue colosal al ver como el cielo comenzaba a nublarse de manera fugaz. Abrió la ventana para observar detenidamente y preocupada se dio cuenta que los transeúntes se mostraban indiferentes ante el fenómeno, tanto así que se atrevió a creer que no se habían dado cuenta de la anomalía.
De las nubes comenzaron a salir relámpagos y un fuerte viento entro por su habitación revolviéndolo todo. La joven no podía moverse a cerrar la ventana porque estaba asustada y porque la fuerza del viento se lo impedía; solo pudo sujetar su arma con fuerza. Cerro los ojos estática, mientras papeles y un sinfín de cosas giraban a su alrededor. Al abrirlos, se dio cuenta que había arboles por doquier en lo que parecía ser un bosque, un enorme bosque.
-¡¿Qué... que paso?!- miro exaltada hacia todas direcciones buscando algo que pudiese reconocer…
Sugerido y supervisado por: Tobi
Hecho y producido por: Mi yo interno
Leer hace bien; leer cuentos creados por mi, no tanto...creo :chicken:
Bueno ,lean, para eso lo subi; y si leen desde ya muchas gracias:cat:. Criticas y sugerencias abajo del post, ah si! Todos los derechos reservaros xD
En el apacible mundo de hyrule, donde el sol brilla, las aves cantan al son del viento y los sonidos de las hojas de los arboles; donde la gente de todas las razas vive en paz y armonía; donde los monarcas reinan en son de la paz y de la prosperidad; en donde el sol se esconde y vuelve a salir cada mañana; y donde las criaturas divinas y de la magia velan por que todo siga su curso normal; vivía una princesa, una princesa cuyo padre era el rey más querido de los tiempos. La princesa amaba a su padre y confiaba en que cuando llegase el momento de tomar el trono, su reino sería tan prospero como el actual.
La joven princesa gustaba mucho de pasear por los jardines del palacio (ya que no se le tenía permitido salir demasiado a las verdes praderas de Hyrule por los posibles peligros que para ella pudiesen haber), y ese día no fue excepción. Camino por los verdes senderos y llego al patio central; tenía calor, así que se decidió a mojar sus castaños cabellos en la gran pileta de agua. Ya más fresca se le vino un fugaz pensamiento a la mente: “¿Que será de Link? Hace tiempo que no lo veo por aquí, me tiene muy abandonada…”
-¡Hey Zelda, hija!- oyó a su padre que le buscaba
-¡Aquí estoy padre! ¿Qué sucede?- sonrió dulcemte
-Link ha venido, lo mande a llamar; sé que te cae muy bien por eso te digo hija mía
-¿Y para que lo has mandado a llamar?- volvió a sonreír pero esta vez nerviosamente
-Quiero encargarle una pequeña misión-le respondió misterioso
-¿En qué andas padre?- interrogo con las manos en la cadera esperando respuestas (cosa que hacía en muchas ocasiones por su fuerte carácter)
-Nada, solo quiero que valla a los bosques perdidos a buscar unas zetas para mí
-¿Tu? ¿Zetas? -dijo asombrada y burlesca su hija
-Sí, estoy cada día más viejo, necesito nuevos métodos para mantener mis energías, tu sabes (rio ruborizado), ven vamos a ver a Link
-jjaja, bueno señor viejo
Caminaron hacia el salón real, ahí estaba Link, el buen amigo de Zelda, un joven de normal estatura, cabello rubio, ojos azules y vestido curiosamente con las verdes ropas características de la aldea de los diminutos kokiri; quien al verla exclamo con una sonrisa en el rostro:
-¡Hola Zelda!
-¡Link!- la muchacha corrió y le abrazo
-Cuanto tiempo sin verte- exclamo riendo ahogado por el apretado abrazo
-¿Por qué no venias? Me aburre mucho la soledad de este sitio
-Em, pues, perdona; esque he estado un poco ocupado últimamente; con los gorons y su carnaval, me han pedido ayuda para que todo les salga bien
-Y estamos invitados hija, no lo olvides- intervino el rey
-¿De veras?, no me acordaba
-Es en unos días hija, te lo dije la semana pasada- dijo el rey con extrañeza
-Lo olvide padre, estaba preocupada de otros asuntos…-dijo poniendo cara de resignación
-Bueno, pero no hagamos perder más tiempo a Link, que debe tener muchas cosas que hacer…
-Ok, entonces, a los bosques perdidos, son 5 zetas rojas al hermano de Anju- Link repaso el itinerario
-Exactamente, te lo agradecería mucho- le respondió el rey
-Bien, en cuanto las tenga vendré para entregárselas majestad
-Bendiciones Link
-Los veré de vuelta
-Te esperamos Link- grito Zelda mientras su amigo se alejaba- ¡y no te pierdas por estos lados!
-¡No, no lo hare!- rio el joven
La princesa fue a su habitación a peinarse y a pasar el rato, se sentó frente al espejo y comenzó a cepillar su cabello. Mientras realizaba dicha acción comenzó inevitablemente a reflexionar en su mente: “Que simpático es Link, me alegro mucho verle…pero, ¿Por qué he pensado tanto en el últimamente?... ¿será que…?... ¡no, no lo creo!; es más, ¿¡Por qué estoy hablando yo sola!?” y finalmente, termino sonrojada riéndose de sí misma de manera nerviosa.
Unos minutos más tarde, el rey fue a dar su paseo diario a su balcón predilecto acompañado de dos guardias reales y su asistente; observaba el horizonte, el cielo, las nubes y las aves de su tierra, de la que estaba tan orgulloso.
-Cada día me estoy poniendo más viejo, ¿no crees Wilfred? – pregunto a su asistente con la mirada perdida
-Majestad, no diga estupideces, aún tenemos mucho por hacer- le respondió su asistente con preocupación
-Es cierto, Zelda aún no está preparada, está en buena edad pero, no lo entendería…
-¿Piensa decirle?- pregunto su asistente con una expresión interrogante y misteriosa
-No, no lo sé…
Un agradable silencio pasó por el lugar pero de un momento a otro las condiciones del clima cambiaron drásticamente; las aves volaron en dirección contraria, el viento también cambio de dirección, las nubes corrían más rápido y un destello de luz casi enceguecedor se vio en el cielo.
-¡¿Qué rayos fue eso?!- se escuchó la exclamación de uno de los guardias
-¿Lo vio?, ¿Qué fue majestad?
-Honestamente no lo sé Wilfred, pero me dio escalofríos…
Supervisado por: Tobi
Hecho por: Yooo
ahi esta; acepto criticas...pero no tantas coño!! (jaja broma)
y bueno, espero les guste y sigan pendientes :cat: que me he dado el tiempo de crear esto XDDD :P:
Link se dirigió en dirección a los bosques perdidos para buscar las zetas que el rey le había encargado, cabalgando en su fiel compañera Epona (una yegua muy hermosa de color marrón, de muy buena sangre, un pelaje bien cuidado y por sobre todo muy leal, siempre dispuesta a luchar junto a su amo).
Ya adentrado en los traicioneros pasadizos del silencioso bosque prosiguió a explorar sus pasajes, aunque ya los conocía perfectamente bien; luego de eso buscaría al hermano de Anju para conseguir las zetas y concretar la pequeña misión.
Todo estaba tranquilo, sin novedad como siempre, “Creo que todo está bien compañera…”- le dijo a su caballo- “Ven, vamos a buscar las zetas”. En el camino, Epona noto algo extraño y se puso muy nerviosa moviéndose hacia los lados con un tanto de preocupación “¿Qué sucede amiga?” preguntaba su amo tomando las riendas con firmeza. Epona apunto con la mirada hacia unos grandes y sombríos árboles, así que Link se bajó a ver que andaba mal.
-¡Alto!- una espada o algo muy cercano a ello toco el hombro del joven mientras oía la advertencia.
Link no sabía quién podría estar a sus espaldas, pero reaccionó en un abrir y cerrar de ojos y sacó su espada dispuesto a comenzar la batalla que estaba predispuesta. Al voltearse se encontró con una joven de su edad, vestida extrañamente; de tez blanca, unos bellos y profundos ojos verdes que le observaban con desconfianza y…una espada; curiosamente para él, la joven llevaba una espada y se veía dispuesta a pelear.
Sin preámbulo, la joven dio una estocada; Link la esquivó y respondió con otra por el lado opuesto; una batalla de calidad, digna de ser vista. Ambos contrincantes demostraban su experiencia con la afilada arma, confiados pero a la vez desconcertados por no comprender el motivo de aquel acalorado enfrentamiento. Esquivos, estocadas; puntadas y giros no cesaban hasta que ambas armas se tocaron al punto de hacer volar unas pequeñas chispas.
-¿Dónde estoy?- preguntó la joven mientras estaban frente a frente.
-Deberías saberlo…- se soltó de ella- ¿A quién sirves? ¡Dilo!
-A nadie- dio un golpe rápido que peligrosamente rozo por poco el cuello del joven, se alejó y guardo su espada- …Solo a mí.
-¿Quién eres tú?-pregunto con asombro el joven sin quitar la vista de la desconocida.
-Mi nombre es Amber, ¿Cuál es el tuyo?-respondió jadeante, sin deponer su posición de alerta.
-Link, y… ¿Por qué estas vestida tan raro?- mientras preguntó, notó que la joven miraba desconcertada sus verdes vestimentas.
-¿Yo raro?, tú estas vestido raro- se extrañó y miró su ropa para ver si tenía alguna anormalidad.
-Espera, espera; ordenemos las cosas… ¿De dónde vienes y qué haces aquí?
-Yo…estaba en mi casa; no sé ni dónde estoy- respondió desviando la mirada- sólo recuerdo que…un viento muy fuerte entró por mi ventana, cerré los ojos y aparecí sobre aquel tronco- explico señalando su ubicación inicial.
-…am…bueno; me has dejado sin palabras- le dijo con resignación y un tanto de desconcierto- no sé qué decir de eso.
-Necesito salir de aquí, este sitio me vuelve loca, por favor ¿Me podrías ayudar?- juntó sus manos en señal de petición y lo miró fijamente.
-¿Hacia dónde quieres ir?...
-No lo sé, cualquier sitio es mejor que este, me pierdo y no veo más que árboles.
-…-suspiró- Está bien.
-¿De verdad?, eres una persona excelente, ¡muchas gracias!- sonrió aliviada- Lamento haber reaccionado así cuando te vi.
-Está bien; te mueves muy bien, hacía mucho que no me costaba vencer a alguien-Link sonrió nerviosamente .
-Y no lo hiciste-rió-, pero eres fantástico con la espada; disfrute mucho la pelea…
-Oh bien- dijo desganado- no me avergüenza haber sido derrotado por ti, eres buena; ahora vamos. Pero primero deberás acompañarme a buscar algo- le respondió en un tono de regaño, tratando de quitar fuerza al comentario de la joven.
-Bueno, está bien…pero…una cosa más… ¿¡Por qué tienes las orejas así!?- le preguntó al notar que su nuevo acompañante tenia las orejas en punta.
-¿Eh?- exclamó extrañado- ¡Pero si son iguales que las tuyas!
-Am…-asustada se tocó las orejas y noto que las tenía igual de puntiagudas que Link- ¡Es imposible!..., ¡Genial- sonrió-, me encanta!
-¡Que rara eres!-rió con ganas- ven, sube al caballo…
Ella asintió y se dirigieron hacia Epona que esperaba tranquilamente a su amo. Link ayudo a Amber a subir para luego subir el por detrás.
-Sujétate de mí para que no pierdas el equilibrio- le dijo a la joven mientras comenzaban a cabalgar.
-Gracias Link- lo miró a los ojos con sinceridad mientras lo abrazaba para no sentir el vértigo que su primera experiencia en un caballo le provocaba.
-¿Por qué?- sonrió con nerviosismo.
-Por todo esto, no todos estarían dispuestos a ayudar a una forastera como yo.
-Pues…de nada; de hecho me caíste bien…o al menos de momento-respondió un poco mas calmado.
Se encontraron con el hermano de Anju, quien debía darle las zetas a Link (mientras que Amber se puso una capucha que Link tenía para cubrir su “extraña” vestimenta, y así no llamar la atención de la gente), y partieron rumbo a las praderas de Hyrule para entregarle el encargo al rey.
-¿Hacia dónde vamos ahora? -dijo Amber de un momento a otro.
-Al castillo, debo entregar el encargo del rey; no sé qué voy a hacer contigo pero debo hacer eso primero -respondió moviendo las riendas de su caballo- Tal vez debería presentártelo…
-¿Rey?- pregunto como si eso hubiese sido lo único que escucho.
-Sí, eso dije- la miro con extrañeza y luego recordó-¡Cierto!, tú no eres de aquí, supongo que de donde vienes no hay un rey.
-No, no hay…- sonrió-… Hay algo que no me respondiste…-volvió a la conversación luego de un silencio.
-¿Qué cosa?-Link no recordaba muy bien el inicio de la charla con su nueva acompañante.
-¡¿Dónde estamos?!
-¡Ah sí!, en los bosques perdidos…
A lo mejor lo leyo: Tobi
Hecho por: nayru_farore
No se si lo encuentren bueno o malo; pero puedo fallar, despues de todo soy humana. He TRATADO (eso es para ti tobi xDDDD) de hacer tildes y puntuaciones, no se si se me ha escapado alguna....y eso; ojala lo disfruten :cat:
Luego de un rato de cabalgata llegaron a la ciudadela de Hyrule; el sitio donde se concentraba el comercio y la vida social de las personas, y lo que es la antesala a lo que se conoce como el castillo real de Hyrule.
-¿Quieres venir conmigo o prefieres esperar?- pregunto Link a su acompañante.
-No lo sé, ¿Crees que deba?
-Mmm, yo creo que sí; además, la princesa es muy agradable y podría saber cosas que puedan serte útiles.
-Bueno, si lo planteas así…ok, de acuerdo; vamos.
Dejaron a Epona en la entrada de la ciudadela, ella es muy obediente así que esperaría hasta que volvieran. Luego caminaron hacia el castillo con total calma; Link habló con los guardias y estos los hicieron pasar al salón real.
El lugar era enorme y estaba lleno de delicados detalles en su decoración; estatuas de antiguas diosas; guardias en cada esquina; una enorme alfombra real y un imponente trono en medio del salón, eran solo algunas de las cosas que llamaron la atención de la joven.
-¡Wow!, nunca había estado en un castillo- susurró ella observando cada detalle mientras caminaban.
-Mantén prudencia, el rey es comprensivo pero, tu sabes, de todos modos es el rey- dijo este en voz baja.
-Claro…
-Haz vuelto Link; ¿Te trajo algún problema mi encargo?- exclamó el rey al verlos llegar.
-No majestad, en absoluto; lo dejé con uno de los guardias- respondió el joven haciendo una reverencia, acción que imito su compañera al verlo, ya que no sabía qué hacer con exactitud.
-Muchas gracias hijo…- dicho esto, desvió la mirada para observar a la joven- veo que vienes acompañado… ¿Quién es esta bella joven?
-Am, majestad…no sé cómo explicarle con exactitud…- balbuceó un tanto confundido; no había planeado con anticipación en lo que sería la presentación de la muchacha; “¡Gran error!”, pensaba.
-Con su permiso majestad- interrumpió ella- soy una vieja amiga de Link; vengo desde muy lejos y él quiso que le acompañara hasta aquí, si no es molestia por supuesto majestad. Si es asi podría retirarme sin problema…- “Link me va a matar por esto…o tal vez no”, pensó una vez dicho esto.
-¡No!, claro que no; cualquier amiga de Link es bienvenida. Después de todo, le tengo mucho aprecio- el rey dibujó una sonrisa en su rostro sereno.
-Volviste…- dijo Zelda apareciendo por uno de los pasillos. Al ver a la desconocida agregó con indiferencia- ¿Quién es ella?
-Ella es Amber; una vieja amiga- dijo Link resignado a seguir con la mentira.
-Mucho gusto princesa- dijo Amber haciendo reverencia.
-Hola, igualmente- sonrió mientras se preguntaba: “¿Cómo es que no tenía idea de esta vieja amiga?”.
-Zelda hija, ¿Por qué no le muestran el castillo a nuestra invitada?- sugirió el rey a su hija.
-Claro padre, es una gran idea.
Los tres jóvenes caminaban por los jardines del castillo, mientras Link y Amber trataban de explicarle la verdadera historia a la princesa. Ella escuchaba con atención y con una expresión un tanto preocupada.
-¿Y por qué le mentiste a mi padre?- pregunto la princesa a Amber.
-Había mucha gente ahí; no confío en la muchedumbre, aunque sean ayudantes reales.- miró hacia los lados con desconfianza.
-Oh, es muy válido- sonrió con ternura-… bueno, esta situación es muy difícil; la verdad no sé cómo pudo pasar esto…que yo recuerde las diosas no acostumbran a hacer cosas así; a no ser que…-pensó-…a no ser que mis sueños traten de decir algo y esto sea señal de peligro; de una tormenta que se aproxime..
-¿Peligro?- preguntó Amber desconcertada.
-Es posible; tu llegada podría significar algo en lo que te veas directamente involucrada con nuestro pueblo…
-¿A qué te refieres Zelda?- preguntó el joven con seriedad; aunque curioso de saber lo que implicaría esta posible nueva aventura.
-Necesitamos más respuestas; esto podría tratarse de una profecía o… ¡o una elección divina!, aún no lo sé…Dime Amber, ¿Tienes alguna marca de nacimiento o algo extraño?
-Amm…la verdad, si- se descubrió el hombro para mostrar su marca-…no sé lo que es, pero lo tengo desde que nací.
-¡No puede ser!- exclamó con asombro el joven-, es, es…
-El símbolo de la trifuerza- complementó Zelda con igual sorpresa.
-¡¿La que?!- despilfarró Amber.
-La trifuerza; es lo más sagrado que aquí existe…-le respondió Link.
-Y… ¿Es malo que tenga esta marca?
-No sé, donde tú la tienes es muy raro; no sé cuál será su significado- explicó la princesa y agregó- Link y yo tenemos la misma pero en nuestra mano…
-Se supone que existen tres trifuerzas; la del poder, la sabiduría y la de la valentía.- continúo el joven- Zelda posee la de la sabiduría, yo poseo la de la valentía, y la del poder estaba en manos de una persona malvada que fue derrotada y encerrada en cuerpo y alma en el templo del tiempo…-vio la nula expresión de Amber y con una ligera sonrisa le dijo con suavidad-… pero eso te lo explicaré luego. Tu caso es muy extraño, porque la marca está en un sitio distinto y no debería significar que tu poseas alguna de las tres trifuerzas; puesto que… los que las poseemos, en teoría aún estamos vivos… ¿Me estas comprendiendo?
-…Eso creo- respondió la joven con una expresión de susto en el rostro-…pero, ¿Qué tengo que ver yo con todo esto?, ¡¿y por qué estoy en esto?!
-Aún no sabemos Amber; creo que debo indagar en la biblioteca real para obtener un poco más de respuestas; este caso es muy extraño.- le contestó pensativa la joven princesa.
-¿Y qué voy a hacer ahora?... mañana tenía que entrenar…-continuó pasando de la desesperación a la preocupación.
-Yo creo que deberíamos ir a descansar, así yo te explico todo con más detalles y Zelda podrá investigar con calma- le dijo Link.
-Quieres decir… que me quede contigo para que me expliques mejor todo esto y la princesa pueda averiguar más cosas ¿Verdad?- Amber trataba de recapitular cada frase que los dos le decían.
-Técnicamente…- el joven juntó sus manos en señal de optimismo.
-Es una excelente idea- exclamó Zelda muy contenta-; yo investigaré y pueden venir mañana para hablar con más discreción y en otro sitio; aquí nos puede oír cualquiera.- miró hacia atrás para verificar que nadie los estuviese espiando.
-Bueno, está bien- Amber se encogió de hombros con resignación.
-Agradecería muchachos, que no comenten a mi padre todo esto; no quiero preocuparlo.- les pidió la princesa.
-No lo haremos, tranquila- dijo el joven-…bien señorita, vamos; que va a tomar una clase de historia.
-Bueno, no me queda de otra…- “¿en qué estoy metida?” pensaba con angustia.
Se despidieron de la princesa con el compromiso de volver al día siguiente para discutir más claramente el futuro de la recién llegada en las tierras de Hyrule. Con destino a Ordon partieron sin preámbulo; el ocaso estaba cerca y era mejor ganarle para aprovechar mejor el tiempo de luz.
En el camino, Link notó que una parvada de pájaros volaba inusualmente en dirección contraria a la cotidiana brisa de la tarde. Eran muchos y parecía que se escapaban aterrorizados de algo; esto llamo mucho la atención del joven que pensaba: “Se vienen tiempos difíciles; supongo que desde ahora debo proteger a la chica de cualquier cosa hasta que vuelva a su época…después de todo, tiene la trifuerza en su hombro…”
Perdonen la tardanza mis estimados; en estos momentos tengo problemas con mi internet y no puedo quedarme aqui como antes :linksad::linksad:. No pude corregir mi capitulo como se debe; pero cualquier cosa avisen. Muchos cariños, su servidora nayru_farore
El resto del camino fue relajado, y la joven observaba maravillada la amplia vegetación del lugar. Las verdes praderas, los árboles danzando con la brisa, las aves volando entre las nubes, y las cristalinas aguas de una pequeña laguna, eran un simple pero bello espectáculo para sus sentidos. Al llegar, Amber se bajó de Epona con cuidado pero con la ayuda de su nuevo compañero. Le dolía mucho la espalda y estaba exhausta, pues su día estuvo lleno de sorpresas.
-Que cansancio- estiró los brazos-… este sitio está lindo, me encanta el estilo; no es la típica y fría ciudad llena de edificios y gente por todos lados…- dijo con una expresión de serenidad.
-Tu época debe ser muy rara…- Link ofreció su brazo para que caminaran hacia la casa.
-¿Eres de verdad o solo un espejismo?- rió la joven con un leve rubor en las mejillas mientras tomaba el brazo de su compañero.
-¿Eh?- le respondió este con extrañeza.
-Jajaja, esque en mi época los hombres no hacen estas cosas, supongo que los valores de la gente cambiaron…Pero tú mi amigo, tu eres un verdadero caballero, te felicito- sonrió con orgullo.
-Pues, gracias- se sonrojó- de verdad, nunca lo había pensado de ese modo. Aquí es muy común…
Al llegar a la casa, la joven se sentó en una silla preparada para escuchar un poco de historia. Pero antes de charlar, recordó que tenía mucha hambre y se ofreció a preparar algo mientras escuchaba lo que Link tuviera que decirle.
-Bien, antes que todo te diré lo que tengo en mente- le dijo el joven persiguiéndola por casi toda la casa para que comprendiera los planes - Mañana conseguiremos ropa apropiada para esta época; no puedes…
-Cuchillo…- le interrumpió ella fingiendo vehemencia.
-…No puedes andar por ahí vestida así; entonces eso haremos…- continuó mientras le facilitaba el cuchillo-También iremos al rancho a conseguirte un caballo porque supongo que debe ser muy incómodo ir sentada de lado en un caballo conmigo…
-Sí que lo es- rió mientras cortaba unos vegetales.
-Y otra cosa; dijiste que debías entrenar mañana, pues así lo haremos; necesito conocer mejor tus habilidades y tú las mías si es que vamos a trabajar en conjunto…- la miró fijamente.
-¿Qué quieres decir con eso?- preguntó Amber con seriedad.
-No quiero decir que vaya a suceder- le comentaba con la misma seriedad-, ni mucho menos quisiera asustarte, pero…Tu llegada no ha sido por casualidad y si estamos involucrados en esto debemos estar preparados para lo peor; no me gustaría ver que mueras aquí, por eso debemos trabajar en equipo.
-…No es una mala idea, pero… de todas formas me asusta Link, con lo de morir y eso…- ella desvió su mirada mientras revolvía la olla donde preparaba la improvisada cena-… ya está listo. Qué bien, tengo hambre.
-Por eso te mantienes ocupada; para no pensar en tu situación ¿No es así?- sonrió orgulloso de su deducción mientras cruzaba los brazos.
-Sí, señor psicoanalista; ven, también debes tener hambre- “¡Que predecible soy!”, pensaba.
-¡No te preocupes de cosas tan superfluas mujer!- exclamó riendo.
-No sé tú, pero yo no vivo de aire- rió- además; siempre me preocupo de mis amigos. Después de todo, son ellos los que te acompañan cuando necesitas una mano… ¿No crees?
-¿Amigos?...-le sugirió en un tono suave, cambiando drásticamente su anterior expresión.
-Sí, eso dije… si vamos a “trabajar en conjunto” como dices, vamos a ser amigos ¿No crees?
-Sí, puede ser…no lo sé- le costaba mucho trabajo pensar que podría forjar amistad o algo cercano con la recién llegada; después de todo, en algún momento ella tendría que volver a su época.
La cena comenzó con un ligero silencio, Amber tenía tanta hambre que no emitía palabra. Por su parte, Link estaba en la misma situación, solo que no quería admitirlo por la desconfianza que le producía mostrar debilidad ante esta aún desconocida joven. Amber no pensaba lo mismo; Link le cayó bien y ya comenzaba a tenerle un leve aprecio. Mientras pensaba todo esto, recordó que en el castillo quedó con una duda que esperaba le aclarasen.
-¿Quién es el malvado de la tri…tri…
-Trifuerza…- rió el joven.
-¡Eso!, ¿Quién es el malvado de la trifuerza del poder?
-Su, nombre es Ganondorf; rey de las Gerudo, que son una raza de mujeres guerreras que viven en el desierto.
-¿Y…que le paso?- dijo con curiosidad.
-Emm…- pensó y comenzó a recapitular la historia para hacerla coherente- bien, empezaré desde el principio para que me comprendas ¿Esta bien?
-Si claro, te escucho.
-Dice la leyenda que tres diosas descendieron de los cielos y crearon todo lo que conocemos; sus nombres eran Din, la diosa del poder; Nayru, la diosa de la sabiduría; y Farore, la diosa de la valentía. Una vez terminada su creación volvieron a los cielos y en ese acto se formaron los triángulos sagrados de la trifuerza y cada uno poseía la principal cualidad de cada diosa.
-¡Ah!, lo que me explicaste de la princesa, el malvado y tu ¿verdad?
-Exacto, ya me estás entendiendo- el joven se puso muy feliz al ver que su aprendiz entraba rápidamente en la historia.
-Dime que más…me gustó tu historia- Amber se acomodó para seguir escuchando.
-Las tres trifuerzas juntas son muy poderosas, tienen la capacidad de conceder cada deseo de la persona que la posea; pero debe estar en buenas manos. Si una persona de malas intenciones llegase a apoderarse de esta, solo podemos esperar la perdición; es por eso que su poder fue encerrado en el templo del tiempo.
-Y… ¿Cómo es que el malvado está encerrado ahí?- pensó.
-Él está en una especie de “otra dimensión”- expresó en términos que la muchacha pudiese entender-, que quedó sellada por el Portal del Tiempo y la Espada Maestra para que no pueda salir jamás.
-¿Quién hizo tal Azaña?- pregunto asombrada la joven.
-Fue un tanto difícil pero; abrí el portal del tiempo, saqué la Espada Maestra de su pedestal, viajé en el tiempo y vencí al malvado…
-¿De verdad fuiste tú?- sus ojos brillaban de admiración.
-Sí, créeme que estas cosas pueden ocurrir aquí…- se sonrojó al pensar que la joven no le creía.
-¡Wow!, ahora veo que honras muy bien tu trifuerza de la valentía- exclamó con asombro.
-Am…gracias- Link seguía sonrojado- El punto de esto es que; tu podrías tener algo que ver con la sagrada trifuerza y es posible que haya alguien detrás de ti…- cambió drásticamente a un tono de preocupación.
-…Alguien que quiera mi, por así decir, ¿Poder?- reflexionó.
-Sí, exacto- “pobre chica, esto es muy drástico”, pensaba preocupado.
- Bueno, supongo que tendremos que esperar hasta mañana para saber más cosas- dijo Amber tratando de alivianar la situación.
-Tienes razón; ahora deberíamos dormir. Ya es muy tarde y mañana nos espera un largo día.
-Sí, está bien- acató enseguida mientras se ponían de pie.
-¡Ah, casi lo olvido!- exclamo Link mientras se volteaba y sonrió- ¡qué bien cocinas!
-Oh, ¿De veras?, gracias… –sonrojada, soltó una pequeña carcajada.
-Bien, ya dicho esto; vete a descansar que ha sido un día agotador. Buenas noches…- tomó su hombro amistosamente-… nueva amiga
-Buenas noches mi nuevo amigo…
Link le mostro una habitación a Amber para que pudiera descansar con tranquilidad; ella una vez tirada sobre la cama trató de olvidar sus problemas, y al rato cayó en un profundo sueño. Por su parte el joven repaso el itinerario del día siguiente antes de dormir y pensó: “No parece malvada después de todo; me cae bien de verdad”…
capitulo 5; ahi está....y luego sera el 6 xDDDD
-¡A levantarse dormilona; hace un bello día afuera!
-...arrg- se oyó una suerte de gruñido.
-¡Arriba!- Link abrió las cortinas para que la luz del sol la despertara.
-¡Oh, ¿Qué paso?!- se levantó de golpe mirando hacia los lados; una vez calmada dijo- …Oh, veo que lo de ayer no fue un sueño.
-Lamento decírtelo, pero no lo fue- se sentó a su lado-… ¿Dormiste bien?
-Si- sonrió- ¿Y tú?
-Si bien, no hay problema…gracias por preguntar, “nueva amiga”…- sonrió recalcando la última frase.
-Te dije que seríamos amigos- sonrió ella con satisfacción.
-Sí; pero no te emociones demasiado- dijo con un tono de superioridad-…Hoy tenemos muchas cosas que hacer ¿Recuerdas?
-Em…si, y hay que ir al castillo- pensativa, recordó la charla del día anterior.
-Ya nos estamos entendiendo- rió con una expresión de positivismo-… ¡Oh si, casi lo olvido!; te conseguí ropa discreta. Te la dejé ahí- señaló el sitio con una leve sonrisa en el rostro- espero sea de tu talla…
-Gracias Link; que tierno- le dijo para ver si se molestaba.
-De nada- se paró y caminó hacia la puerta- ahora vístete que debemos…em…entrenar.
Amber bajó de la cama y fue a desdoblar su nueva vestimenta; un vestido acampanado hasta la rodilla de color violeta y con un bordado amarillo en los bordes, esto complementado con un par de botas color café perfectas para moverse rápido. Ropa cómoda y dinámica con la cual quedó muy conforme.
Tomó se espada y fue al exterior a ver si Link estaba ahí, y acertó; estaba hablando con unos niños. Vestido con su túnica verde y un gorrito del mismo color; un cinturón equipado con varios tipos de armas (algunas totalmente desconocidas para ella); su espada y un escudo azul muy hermoso, con muchos detalles, de los cuales llamó su atención el símbolo de la trifuerza de color amarillo y un pájaro rojo con las alas extendidas.
No se atrevía a moverse de su sitio; no quería interrumpir alguna conversación importante, ni mucho menos entrometerse. Todo cambió cuando una pequeña notó su presencia y le dijo al joven:
-¡Hey Link! ¿Es ella tu nueva amiga?
-Sí, ella es- le hizo una seña para que se acercara- chicos; ella es Amber.
Se presentaron respectivamente: Talo, su hermano Lalo, Bea y un encantador y tímido niño llamado Iván. Los niños le cayeron en gracia a la joven; los encontró muy divertidos, y a la vez muy curiosamente osados para sus cortas edades. Como ellos apreciaban mucho a Link y trataban de imitar todo lo que hacía, pidieron ver el entrenamiento; sin mayores complicaciones ambos jóvenes accedieron.
-Ten cuidado Amber- le dijo la pequeña Bea- Link usa muy bien la espada.
-Lo sé Bea; lo se…-miró alerta a su contrincante y con su espada lista para el ataque.
-Bien, primero quiero ver cómo están tus reflejos- le dijo el joven caminando en semicírculo hacia la derecha-…si ataco por este lado…
Un espadazo se vio venir y fue esquivado con agilidad; Amber completó el círculo que formó su contrincante y atacó por el lado contrario. Link anticipaba este movimiento y lo cubrió muy bien; decidió atacar por arriba y luego de lado, pero la joven reaccionaba rápidamente a cada movimiento. Lamentablemente para ella, no vio venir un golpe de giro que su rival efectuó; y en un intento de defensa su espada salió disparada hacia un árbol que estaba a un lado. Los niños, por su parte, expresaban su emoción al ver tan dinámica pelea y los geniales movimientos de ambos contrincantes.
-¿Estas bien?- le preguntó Link al ver que la chica estaba estática.
-…- intentaba gesticular una frase-…ssi, si estoy bien.
-¿De verdad; no te hice daño?- se acercó un tanto preocupado y la miró para ver si tenía alguna herida.
-¡¿Cómo hiciste eso?!...¡Fue genial!- sonrió al ver la expresión interrogante de su amigo.
-Emm, pues…- balbuceaba por la impresión; pues pensaba que ella estaba asustada-…Con práctica; y si te portas bien te enseñare.
-Que bien, ¡hombre eres genial! ; Pero supongo que será para otro día… ¿Verdad?
- Si, eso creo…te dije que debemos ir al rancho ¿verdad?; pues creo que ya es hora. Debes aprender lo básico para montar un caballo, y así luego ir al castillo antes del mediodía.
-Ok, vamos…eso me pasa por quedarme dormida ¿Verdad?- se sonrojó.
-No lo quería decir así precisamente; pero si.- Link soltó una carcajada y dejó su mano sobre el hombro de la joven amistosamente-…Pero no sufras que todo tiene solución en esta vida.
-Gracias…-suspiró con alivio.
Dejaron a los niños cerca del pequeño pueblo para verificar que efectivamente se devolvieran a sus casas y no los siguieran a escondidas. Una vez en la pradera, se dirigieron rápidamente al rancho. Como era de esperar, estaba lleno de bellos caballos; Epona esperaría en la entrada a los corrales mientras ambos se dirigían a hablar con Malon la cuidadora.
Aunque el joven nunca creyó que lo cobraría, Malon le debía un favor a Link por haber conseguido que su padre recuperara la propiedad del recinto luego de haberle sido expropiado por Ganondorf e Ingo, uno de sus secuaces (quien por cierto nunca había tenido la intención de hacerlo, puesto que había sido previamente hechizado por el representante del mal).
-Claro que te puedo dar un caballo; solo escojan el que más les guste.- dijo la cuidadora gratamente.
-Escoge con cuidado…- le dijo el joven a su acompañante.
- …-se encogió de hombros- …bueno.
Amber se dirigió al corral y caminaba de un lado a otro viendo cada equino detenidamente. Uno marrón, uno blanco; no podía decidirse, todos eran lindos, mas ninguno tenía el carisma que ella buscaba. Al final llegó a uno de los extremos del corral y vio un caballo negro con una mancha blanca en su frente que al verla comenzó a relinchar. Con la mayor calma posible acerco su brazo a él y acarició su lomo, este se dejó.
-Ya me decidí- sonrió la joven sin quitar la vista del equino.
-Ese es Azúcar, y le caíste bien; no se deja acariciar por cualquiera- le dijo Malon asombrada.
-¿Por qué el nombre?- pregunto Link con intriga.
-Cuando llegó al rancho se arrancó y botó la carga de azúcar que llevaba el señor Ingo a la ciudadela- rió Malon- …y después se la comió.
-Azúcar es malo…me cayó bien- dijo Amber.
-Pues ese será, puedes probarlo antes de irte- le dijo Malon.
La joven monto al caballo y prosiguió a probar si se entendían. Link le daba las indicaciones para que este le hiciera caso: “siéntate bien”, “no bajes la guardia”, “da órdenes claras para que te entienda”, “no lo presiones demasiado” eran solo algunos de los consejos del joven, que la seguía de cerca con Epona preocupado de que su aprendiz no fuese a caer en una maniobra mal hecha.
-Ya aprendí, ¡mírame!- exclamó ella con orgullo al ver que el caballo seguía con eficacia sus órdenes y corría elegantemente por todo el rancho-…ya, tenemos que ir al castillo.
-Aprendes rápido…- le dijo observando con cuidado- Sí, vamos; que el tiempo se va rápido.
-Muchas gracias Malon, te estaré eternamente agradecida- Amber le sonrió a la cuidadora del rancho.
-No es problema; ahora vallan que el tiempo es oro.
Ambos se despidieron de la joven y partieron rumbo al castillo de Hyrule a toda velocidad; les encantaba sentir la adrenalina y el viento rozándoles la cara a cada metro y la fuerza de los caballos al correr libres por las verdes praderas.
Unos momentos más tarde llegó al rancho un hombre alto, delgado y de aspecto misterioso montado sobre un imponente caballo negro; bajó de el para dirigirse hacia Malon. Ella le preguntó el motivo de su visita pero este no le respondió; en cambio, tomó su cuello con crueldad tratando de ahorcarla. No podía ver su rostro puesto que llevaba una capucha que cubría sus facciones; y muy asustada trataba de soltarse.
-¿Hacia dónde se fueron?- Le preguntó este fríamente.
-No…no sé de qué hablas- intento decirle la joven tratando de escapar.
-Tu buen amigo Link y su nueva acompañante.
-No sé, los oí decir que iban al bosque- tosía angustiada.
-¡Mientes!- apretó más fuerte su frágil cuello- ¿¡Donde está la chica!? ¡Dilo!
-¡Ya!, van al desierto Coloso a buscar pociones.- gritó desesperada.
-Gracias jovencita; espero mi visita no haya incomodado- la soltó cruelmente.
Mientras Malon tosía tirada en el suelo, el extraño subió a su caballo y se fue en dirección al desierto Coloso. Asustada, la joven cerró la entrada al rancho esperando no ver otra vez al atemorizante desconocido y preguntándose por qué buscaba a la joven que hace un rato le había visitado.
perdon la demora! :linktired:; ahi esta...luego sera el 7 xD
La princesa Zelda esperaba con cautela la llegada de sus invitados. Al momento de verlos en la entrada mientras miraba por la ventana, se dirigió rápidamente a la entrada del castillo para que los guardias no hicieran tanto preámbulo en dejarlos entrar.
Sigilosamente los condujo a un gran salón alejado de las zonas de mayor movimiento. Era una habitación bien iluminada por la luz del sol y tenía vista al jardín real; de blancas paredes, amplios ventanales con cortinajes rojos, un enorme candelabro dorado que colgaba del techo, una alfombra roja similar a la del salón real, y un largo mesón con muchos libros sobre uno de sus extremos.
La princesa pidió a sus invitados sentarse en la esquina donde se encontraban los libros; de los cuales tomó uno de tapas verdes y de tamaño prominente. Lo abrió y prosiguió a explicar con mucho cuidado:
-En este libro, me he encontrado con una gran sorpresa…- se detuvo unos momentos para verificar que tenía la completa atención de sus invitados- Dice aquí que las diosas no solo escogen a las tres personas que llevarán la trifuerza, sino que también se encargan de escoger a alguien que sea capaz de controlar cada poder de los triángulos sagrados…- hojeó el libro hasta llegar a la página que buscaba.
-…-Link la miró con una mezcla de intriga, seriedad y preocupación-…Continua, no sé si estoy entendiendo bien.
-Se dice que esta persona es llamada como “Guardiana de la Trifuerza” puesto que tiene la capacidad de liberar los tres poderes de los elegidos, con o sin la presencia de estos….-Zelda miró a Amber mientras decía estas palabras.
-¿Y eso que tendría que ver conmigo?- exclamó ella asustada.
-El destino te ha llamado Amber…- le respondió la princesa con suavidad- Esta persona escogida, siempre será de una época diferente a la de los tres elegidos; y se distingue por poseer el símbolo de la sagrada trifuerza cerca de su hombro derecho desde el momento de nacer.
-Y… ¿Cómo es que llegó a esta época?- interrogó el joven al ver que Amber palideció.
-Esta parte es interesante; - sonrió forzadamente- existen dos formas:
La primera indica que puede llegar en un momento de desequilibrio entre los tres poderes de los elegidos; o en otras palabras, cuando la trifuerza es dividida en sus tres partes…
-Pero eso ya fue controlado hace años y ella no llegó hacia entonces…- pensó Link en voz alta.
-Exacto- afirmó la princesa sonriéndole cálidamente- La segunda forma dice que puede llegar por invocación…pero, tengo un ligero inconveniente…
-¿Cuál es?-preguntaron Link y Amber a coro.
-Falta una página…-con una expresión de seriedad continuó- y eso me hace pensar que…
-Alguien vio el libro antes y sacó la página…- iluminado, Link terminó la frase de la joven levantando la mano.
-Y esa persona me trajo hasta aquí.- concluyó finalmente Amber.
-Sí, es lo que estaba pensando- expresó la princesa, que luego de un breve silencio dijo- He analizado…Hyrule ha estado muy raro estos días; ¿Se realizara el carnaval Goron igualmente?
-¡El carnaval, casi lo olvide!- se acordó de golpe el joven.
-Es en dos días; no creo que haya problemas Link- la princesa pensaba optimista- Así Amber podría conocer más razas.
Amber observaba en silencio; no entendía muy bien lo de las razas puesto que nadie se lo había mencionado antes. La princesa tomó algunos libros para devolverlos a la biblioteca, Link se ofreció a ayudar y finalmente los tres llevaban una parte del montón. Mientras caminaban, unos papeles se escaparon de los libros que Amber llevaba y se devolvió a buscarlos.
-Tu adelántate Link, ya sabes dónde está la biblioteca; te alcanzamos luego.
-Como digas…- dijo sin mirar atrás mientras seguía caminando.
Una brisa entró por una ventana del pasillo e hizo alejarse aún más a las páginas que Amber buscaba; “Malditos papeles”, refutaba al verlos. La princesa rió, dejaron los libros sobre un sillón y caminaron a la búsqueda de los escurridizos papeles.
-¿Cómo te ha caído Link Amber?- le dijo Zelda.
-Bien…bien; es buena persona y simpático...pero, a veces pienso que es un poco distante- respondió un tanto extrañada por la pregunta-…o puede que no le caiga bien; no sé.
-¿Te ha llamado por tu nombre?- la miró expectante.
-Emm…- pensó- No; no lo ha hecho…
-Es solo cuestión de tiempo, ya lo conozco bien- sonrió Zelda con calidez-cuando te tome cariño te llamará por tu nombre. Es que él es un tanto desconfiado…pero es de las personas más agradables que podrías conocer.
-Nunca se me habría ocurrido-pensó vagamente-; pero… ¿Por qué la pregunta princesa?
-Dime Zelda, no hay problema…- le dijo antes de responderle- Te preguntaba porque he notado lo atento que está desde tu llegada; como trata de protegerte a ti y a todos nosotros. El adora las aventuras y hacía ya mucho tiempo que no lo notaba así de vital.
-Si- desvió la mirada- Él ha sido buena onda conmigo después de todo y… ¡Oh, ahí están las paginas!- exclamó con felicidad al verlas mientras la princesa se preguntaba: “¿Buena onda?”.
Las siguió hasta una esquina y las recogió rápidamente; pero al levantar la mirada se dio cuenta que no estaban solas. Unos seres extraños con apariencia de soldados sombríos sacaron sus armas; uno de ellos apareció por detrás y golpeó a la joven en la cabeza. Mientras caía desmayada la tomaron y desaparecieron rápidamente. Zelda estaba muy asustada; en un comienzo pensó que eran guardias reales hasta que vio sus malévolos ojos rojos. Angustiada, nada pudo hacer puesto que dos la tenían aprisionada y le taparon la boca para que no gritara; solo le restaba mirar cómo se llevaban a la joven frente a sus ojos.
En esos momentos, Link se dirigía a la biblioteca a dejar los libros y a esperar a las dos muchachas. La curiosidad es una de sus, en ocasiones, más peligrosas cualidades y ésta ocasión no fue la excepción puesto que se detuvo en la entrada al escuchar voces dentro de la habitación. Para no ser descubierto se escondió rápidamente detrás de un pilar a escuchar de quienes se trataba.
-…Majestad, no podemos dejar que esto lo sepa la gente…
-Lo sé, lo sé; pero ni siquiera sabemos quién es esta muchacha.
-Ella está en el castillo en este preciso momento; y es peligrosa.
-Pues haz algo, tienes mi autorización…
-No se preocupe majestad, en este preciso instante se está dando captura a la chica y yo me encargo del resto.
-“Creo que están hablando de… ¿¡Sera posible?!”- pensaba Link mientras trataba de comprender la conversación.
Mientras pensaba esto, el rey y su asistente salían de la habitación con sigilo. El joven apenas respiraba para no ser visto; “será mejor que valla a ver si está todo bien” pensó cuando había perdido de vista al rey. Dejo los libros sobre una mesa en la biblioteca y salió al pasillo para encontrar a Amber y a Zelda; sus sospechas aumentaron casi al grado del horror al ver que la princesa corría agitadamente a su encuentro.
-¿¡Que pasó!?
-Amber…-jadeó la muchacha- se la llevaron…no pude hacer nada, me sujetaron- la preocupación se notaba en sus ojos.
-¿Quién fue?... ¿¡A donde se la llevaron!?- Link exigía respuestas; no pensaba quedarse a brazos cruzados.
-No lo sé, fue todo tan rápido…Aparecieron de repente y… ¡se la llevaron sin piedad!
-Pero… ¿No se defendió?- se le ocurrió preguntar, ya que él sabía muy bien que la joven conocía tácticas de defensa personal.
-La pillaron desprevenida, la dejaron inconsciente y luego desaparecieron…
-Zelda escúchame- la miro con seriedad- necesito que averigües algo de esto con tu padre…o con su asistente…
-¿Por qué, que tienen que ver ellos?
-Los escuché hablando de esto en la biblioteca; si me dices que no fueron los guardias quienes se la llevaron, entonces Wilfred debe saberlo; él tomó el control de esta situación…lo oí convenciendo a tu padre.
-¿Ya estás planeando algo?
-Creo…- pensó en el revoltijo de ideas que pasaban por su mente- Es solo que…no podemos dejar que alguien se entere de lo que ella es capaz; si su poder cayera en manos equivocadas podría ser muy peligroso…- una idea pasó de súbito por su mente-…Wilfred tiene acceso a la biblioteca ¿verdad?
-Si…-pensó la desconcertada joven-… ¡Oh santas diosas!, ¡Pudo ser él!
-Ya me comprendes.- sonrió iluminado.
-Bien, buscaré explicaciones como sea; tú mientras tanto ve a ver si ha quedado alguna huella o algo que sirva.
Aqui 7; perdonen la demora, pero en navidad no corregí nada :linktired: el 8 esta en reparaciones y apenas lo termine lo subire :cat:
Mientras Zelda se encargaba de espiar o conseguir respuestas discretamente, Link se devolvió a buscar la espada de Amber que estaba en el salón donde se reunieron previamente. Antes de entrar, procuró con sigilo que no hubiese nadie en los pasillos; al no ver nada se preguntaba fuertemente cómo pudieron entrar y salir, incluso con la muchacha, sin que nadie se diera cuenta. Luego recordó la charla que espió y pensó: “Wilfred dijo que él se encargaría…pero ¿De qué modo? No eran guardias reales, Zelda los hubiera reconocido…y no la habrían apresado como lo hicieron.”
Observó cuidadosamente la reluciente hoja de la fina espada y notó que tenía la trifuerza prolijamente grabada en el borde de la empuñadura. Link puso cara de extrañeza al ver dicho símbolo y se dijo:
-Qué raro; se supone que esta chica no tenía idea de esto. ¿¡Cómo rayos es que su espada tiene la trifuerza en su hoja!?
-Raro, ¿no?- el joven se asustó al sentir aquella voz detrás de sí.
Link dio un brinco de sorpresa al ver flotando a la altura de su hombro a un extraño ser que le estaba viendo. Era pequeño y esponjoso, de color blanco y brillante (casi similar a la silueta de un hada exceptuando las alas, que este no poseía).
-¿¡Qué cosa eres!?- exclamó pasmado el joven al ser sorprendido con tal brusquedad.
-Yo, joven amigo; soy un Dislagio. Me llamo Beck… - le respondió mientras giraba en torno al enorme candelabro del techo. Se detuvo para mirarle con sus pequeños y brillantes ojos negros agregando - …y te estaba esperando.
-De acuerdo…- le dijo el joven, que notoriamente sorprendido le observaba fijamente, mas no del todo convencido ante la extraña situación. Finalmente no supo qué decir y optó por preguntarle - ¿Por casualidad has visto a una joven que fue secuestrada por estos lugares?
-¡Ohh! Se perfectamente de quien hablas; una linda joven. Ella es especial, por eso la buscas…- el pequeño Dislagio bajó para intimidar al joven, quedándose frente a él y sonriendo ampliamente.
-¿Qué sabes de ella y cuáles son tus intenciones?- preguntó serio. No le gustaba que hicieran rodeos cuando él preguntaba algo, y más aún cuando se trataba de un tema delicado.
-Ella ha sido elegida por las diosas, igual que tú y los otros dos-respondió Beck rápidamente al ver que Link perdía la paciencia- ; pero ella posee más poder del que todos imaginamos. Si una mente malévola controla su poder, no le será necesario conseguir las tres trifuerzas por separado para conquistar el mundo.
-…y… ¿Cómo se podría controlar su poder?- preguntó el joven pasmado. Se dio cuenta que el pequeño Dislagio podía serle de gran ayuda.
-Persuadiéndola…Pero es más fácil matándola- suspiró desviando la mirada-; no es fácil meterse en su mente, confía en su decisión y generalmente solo se guía por sí misma. Es una gran virtud poseer un equilibrio de las tres virtudes de las diosas. -observó la cara de indiferencia de Link y siguió- Te preguntarás cómo es que sé tanto de su personalidad…
-Sí, justo eso iba a preguntar… me quitaste la frase de la boca- cruzó los brazos en señal de resignación pero en su interior decía “¡Bah!, que lento soy”.
-Se supone que esas características están predichas… Verás, yo descansaba en el templo del tiempo como un espíritu protector; preparado para cuando el momento llegase. Al momento en que ella pisó Hyrule, fue que yo desperté y asumí la tarea de proteger la Espada de las Diosas; lo cual me hace velar también por su actual portadora. Y si no me crees, pues…créeme…- dijo Beck agitándose.
-Así que… Esta es la Espada de las Diosas…no había oído de ella- reflexionó avergonzado, tratando de ignorar la última frase de Beck. Cuando logró contener una latente carcajada que le causaron los dichos del Dislagio se animó a preguntar -¿Tu sabes cómo es que ella llegó a Hyrule?
-“Cuando la guardiana de la trifuerza encuentre la Espada de las Diosas; estará preparada para llegar a nuestro mundo.”-citó como si estuviese contando una historia - Como dije antes, yo cumplo con cuidar esa espada. Así que, como verás; hay más de una espada legendaria aquí en Hyrule.- esta vez el pequeño Beck se expresaba con seriedad- Agradecería que la cuides bien mientras la guardiana no la tiene en su poder.
-Sí, ya la cuido, pero… ¿Cómo es que consiguió esta espada?- Link se sentía nuevamente lleno de curiosidad y se disponía a escuchar cuidadosamente cada palabra del pequeño Beck.
-No sé tanto- se excusó sofocado-; pero la espada siempre busca la manera de llegar a su destino. Eso la hace infinitamente fantástica…
-¿Tienes alguna idea de dónde podría estar?- continuó interrogando mientras guardaba la Espada de las Diosas.
-No lo sé; si no porta su espada me es mucho más difícil localizarla- se entristeció -… Pero gracias a mis sentidos, tengo un vago indicio de que podría encontrarse en la Montaña de la Muerte; no estoy del todo seguro. Lo que sí puedo asegurar es que hay un sujeto que está merodeando por aquí- miró al joven para ver su inquieta reacción- Como he estado espiando antes de venir hasta acá, lo vi en el rancho; la muchacha que estaba ahí se veía asustada cuando él se fue.
-Oh genial…- dijo con angustia bajando la mirada- ¿No le viste la cara…quien era…algo asi?
-No, usaba una capucha que le cubría la cara. Montaba un caballo de terrorífico aspecto y partió en dirección al desierto.
-Creo que lo más sensato es buscar a Zelda a ver si sabe algo y luego ir al rancho a ver qué sucedió. Tal vez ahí consigamos valiosas pistas…
-Es una excelente idea muchacho; iré contigo… ¡y mírame!, soy de bolsillo para tu conveniencia.- se posó sobre su hombro para hacer peso a lo conveniente sus pequeñas dimensiones.
-Está bien…- el joven rió con el peculiar comentario- Pues… supongo que te llevaré en mi bolsillo.
-¡Ah sí!, debo hacerte saber que puedo transformarme en cualquier cosa si yo así lo deseo…
perdon la demora u.u
-¿Qué quieres decir con eso?- Link lo miró escéptico; le era difícil creer que esa pequeña cosa brillante tuviera la cualidad de transformarse.
-Nunca lo preguntaste pero te diré que los Dislagios somos criaturas muy raras; servimos a los dioses y solo salimos cuando se nos necesita en el mundo de los humanos. Al ser criaturas vinculadas a las deidades, también poseemos dones especiales. Como ya dije, yo puedo transformarme en lo que sea viviente si así lo deseo.
-Bueno, si es así…- cruzó los brazos y de golpe tuvo una excelente idea- ¿Qué tal si te transformas en el sujeto que viste para que yo lo vea, eh?
-Uff…- suspiró Beck- Bueno, bueno te mostraré…pero no te acostumbres ¿Ehh?
Link, aún de brazos cruzados, demostró gran asombro al ver que la pequeña criatura efectivamente podía cambiar de forma; pasó de ser una pequeña bolita brillante y esponjosa a tomar la forma de una persona relativamente alta y aterradora apariencia. El joven observó con detención pero no reconoció al sujeto; su sola apariencia le hacía pensar que él podía estar detrás de la captura de la portadora de la Espada de las Diosas, pero aun así no podía sacar conclusiones apresuradas.
-Bien…nunca lo había visto. - le dijo finalmente luego de guardar la apariencia del sujeto lo más detalladamente posible en su memoria. Hizo una seña, abrió una de sus alforjas y le dijo- Ven, escóndete; debemos apresurarnos. Pues no queremos encontrar a la chica muerta…
-¡Claro que no!, ¡No digas esas cosas que me pones de malas!- de golpe Beck volvió a su forma inicial y se metió en la alforja del joven a regañadientes.
-De acuerdo, de acuerdo; lo siento. No te pongas así pequeñín…- exclamó un tanto burlesco y fue a buscar a la princesa.
Link corrió por los pasillos en busca de la joven; miraba entre los numerosos, amplios y casi desolados corredores sin éxito. Era frustrante para él buscar en la enormidad de un castillo a una sola persona; pero aun así siguió buscando a su amiga. Mirando hacia los lados sintió un fuerte golpe que le pilló desprevenido y le causó una enorme sorpresa. Al devolver la vista al frente se dio cuenta que la princesa estaba en frente y con la mano en la cabeza; acción que este repitió por el dolor que el fuerte choque le produjo.
-¿Te dolió?- le preguntó la joven.
-¿Qué comes que adivinas Zelda?- le respondió Link como una broma.
-Jajajaja; ya, señor bromas…eso no te queda bien.
-¿Averiguaste algo?- la miró con un ojo, puesto que el otro lo tapaba su mano.
-No he visto a Wilfred por ningún lado, y mi padre fue a reunirse con el alcalde de Termina.- le respondió cabizbaja.
-Bueno, yo tengo un indicio; puede estar en la Montaña de la Muerte.- le dijo en voz baja y procurando que nadie los oyese- Así que iré hacia allá.
-Yo voy contigo.- sugirió con decisión apretando su puño contra su pecho.
-¿Estás segura?
-¡Claro!...humm- refunfuñó frunciendo el ceño y con las manos en la cintura en señal de regaño- No cuestiones mis decisiones Link.
-Bueno, bueno; no te enojes. Era solo una pregunta- trató de arreglar la situación evadiendo sus dichos y haciendo señas para que se calmara.
-¿Y no me vas a presentar?- dijo Beck saliendo del bolsillo del joven y girando en torno a la desconcertada Zelda.
-¿Qué es…?- gesticuló la joven.
-Un Dislagio…-la princesa miraba con incredulidad-… Te lo explico en el camino; ahora en marcha, que no hay que perder más tiempo.
La joven buscó rápidamente a su caballo blanco y fueron en marcha hacia la Montaña de la Muerte. Al salir a la pradera de Hyrule, notaron que el cartero corría hacia ellos con prisa; con su característica gorra roja y su vestimenta blanca se detuvo ante ellos centrando su vista en el muchacho.
-¡Link!...tengo una carta para ti- jadeante, sacó la carta y se la entregó.
-¿Para mí?, que raro…- extrañado la recibió y vio el remitente; era una carta de Malon.
-Bueno, bueno, ya he cumplido; ¡No me quiten más tiempo que me retrasoooo!- el cartero les dijo mientras salía corriendo nuevamente.
-Jajaja, el cartero es muy divertido- decía Zelda con una amplia sonrisa.
-jaja, si…- le respondió Link con la mirada perdida en la carta.
-¿De quién es la carta galán?- Beck salió de golpe y le preguntó sonriendo mientras Zelda le miraba con una expresión de obvia negación en el rostro.
-De Malon… Espero que no sean malas noticias.- no desvió la vista del sobre.
-Lo sabía, ¡Una chica!- Beck dio una vuelta al lado de la princesa para inquietarla.
-Ella es una amiga ¿Verdad que si Link?
Link no dijo nada, se puso serio; abrió la carta y la leyó:
“Link:
Te escribo para advertirte de una situación que me complica desde que tú y Amber abandonaron el rancho. Un hombre muy extraño que usaba una capucha vino y preguntó por ella; intuí que sus intenciones no eran buenas, ya que me amenazó violentamente. No te preocupes, yo estoy bien; pero he dejado el rancho por unos días a cargo del señor Ingo, ya que fui a buscar a mi padre a Termina para que me ayude un poco con el rancho. El punto es, que le he mentido al sujeto y le dije que ustedes irían al desierto por pociones. Espero haber actuado correctamente y ojalá esta carta te ayude en algo…
Tu amiga, Malon.”
-¿Sucede algo?- le preguntó Zelda
- El sujeto nos estuvo buscando en el rancho.- el joven miró a Beck y le dijo- tenías razón Beck.
-Te lo dije niño, a la próxima ni se te ocurra dudar de mí…- con una fingida indignación se escondió nuevamente en la alforja.
-¿Qué sujeto?- preguntó la joven.
-Ya te explico todo…- movió las riendas de Epona.
Siguieron el viaje; Link le contaba a Zelda lo que sabía del hombre de la capucha y la historia del Dislagio Beck, su aparición en Hyrule, su misión y la información que aportó de Amber. Por su parte, Beck descansaba tranquilamente en la alforja del joven esperando a llegar hasta la Guardiana y cumplir su misión.
Llegaron al tranquilo y próspero pueblo de Kakariko al atardecer junto con la puesta de sol; nada parecía diferente y nadie se veía alterado. Inspeccionada el área, bajaron de los caballos y se dirigieron a la montaña cautelosamente. Al entrar en el camino, Link comenzó a sentirse muy extraño; sus sentidos comenzaron a fallar y se quedó estático sin mover músculo. No podía oír nada a su alrededor y casi sin darse cuenta, cayó al piso cual desmayo y sin poder pensar ni percibir nada. Aparentemente consciente, con la mirada perdida y sin poder mover músculo; no oía los alarmados gritos de Zelda que le suplicaba que volviera en sí mientras trataba de hacerlo reaccionar.
capitulo 10 en pagina 2 :3
![[Imagen: 185px-Ron_damon.jpg]](http://images2.wikia.nocookie.net/__cb20061126215315/inciclopedia/images/thumb/a/a8/Ron_damon.jpg/185px-Ron_damon.jpg)
-Lean mi fic; a tobi le gusto..y de algun modo debo hacer publicidad :D
-Mi galería artística(?)...
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